España reina en Lituania

El equilibrio de este fantástico equipo reposa sobre una estructura emocional como la de una familia y un arsenal de recursos sólo al alcance de grandes potencias de la NBA. Furiosa de rabia y emulación por dos palizas anteriores, Francia buscó devolver golpe por golpe y aceleró el poder físico de su quinteto NBA, dirigido por el gran Tony Parker. Gasto inútil: España ganó todos los cuartos, excepto el último, que tampoco perdió (23-23). Pero el desenlace estaba sellado desde el triple de Pau Gasol que valió el 84-68 en el minuto 34.
En el segundo cuarto, entre idas y venidas de los Gasol, Francia intentó derribar la Bastilla de la zona española. Pero los sans culottes fueron recibidos por un arma definitiva: Serge Ibaka. Air Congo se adueñó del cielo de Kaunas y detuvo la carga francesa con cinco tapones consecutivos. Casi como Pat Ewing en Georgetown ante el ataque de North­ Carolina en 1982, y en el día de su 22 cumpleaños, Ibaka dio la impresión de que podía merendarse cualquier tiro francés. Bajo las aspas de Ibaka, España abrió brecha: 46-34, minuto 19. Pero en sólo 24 segundos, una fea falta de Rudy a Parker y cinco puntos consecutivos del funambulista Batum llevaron al 46-41. Pau Gasol restableció el orden. Al descanso, 50-41: España.
En Kaunas reinan España y una especial justicia poética cuando el mago Juan Carlos Navarro, capitán de España, recoge su trofeo como Jugador Más Valioso del Eurobasket de las manos de Arvydas Sabonis, el zar lituano. Sabonis capitaneaba a una Lituania llena de equilibrio y de tiradores sensacionales. Y Navarro guía a su segundo título de Europa consecutivo a una Selección española donde nunca se pone el sol del equilibrio. En la sexta final de esta Selección desde 2003 vino el tercer título: los campeones mundiales de 2006, ya son bicampeones de Europa, algo que no ocurría desde que lo logró en 1997 una Yugoslavia al borde de la desintegración.

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